
Bebio.
"¡Oh! los buenos tiempos de antes... los buenos tiempos de antes. La juventud y el mar. ¡El hechizo y el mar! El bueno y fuerte mar, el salobre, el amargo mar, capaz de susurrar al oido y de bramar y de dejarlo sin aliento."
Volvio a beber.
Juventud
Joshep Conrand
-Un hombre como yo sin un barco como yo no está completo. He tardado un tiempo en comprenderlo.
De manera que estaba en eso: “un barco como yo” ¿Qué entendía mi padre con semejante cosa? Él mismo lo dijo, o trató de decirlo.
-Un barco así ha de salir completamente de mis manos… No hay clavo, ni madera que no tenga sentido. Ni clavo, ni madera que desde su origen haya sido pensado para otra cosa…
La verdad que sonaba bastante raro.
Según entendí luego, un barco, para su gusto, debía resultar una buena combinación entre un barco de placer y un barco de labor. Líneas esbeltas, pero no rebuscadas. Ni viejo ni nuevo o, en todo caso, más bien un poco viejo. Sencillamente tenia que ser marino. Esto es, pienso ahora, con ese aire errátil que asoma al rostro de un vagabundo, por ejemplo, esos tipos que trae y lleva el verano… Sí, supongo que el viejo quería decir eso.
Todos los veranos
Aroldo Conti